Otoño de manos con barro,
con silencios quebrados
y llantos de dolor sin colores.
Semanas menores en invierno
sin saber qué hacer con los buenos recuerdos
tras sentir un presente defraudado.
Abril se acerca de nuevo
y ya no tiene océanos...
¿podré sonreir como antes?
Gabriela Giorgeta