A veces, las personas que nos acompaña cambian de ritmo, o se marchan a otro compás... Todo se queda grabado en la piel, y la vida continúa... Sigues siendo tú, con o sin el otro...; y vas dando paz en cada paso...
Estás más sola que nunca, y mágicamente, te sientes menos sola que nunca... Todo está adentro, y "el amor teje el tiempo de manera que todo sucede cuando tiene que suceder"... Y a pesar de los cambios de ritmo de la vida, y de la gente que quieres, ni por asomo te acercas al victimismo, porque desde el victimismo ya no somos libres...
Te das cuenta de que "la muerte no cambia una relación, sino cómo vives los días y las noches"... Identificas el carácter, los silencios y la energía que posees, y haces filtrar todo lo sonoro que se acerca... Ser es habitarse, y sales a la calle con una sonrisa y gritas: ¡aquí estoy!, ¡Sí, aquí estoy y soy!