Donde el ritmo y la música encuentran palabras, y las palabras se convierten en jardín
lunes, 7 de julio de 2014
domingo, 22 de junio de 2014
viernes, 13 de junio de 2014
ORFEO CANTA
Ha cantado otra vez en la catedral de la noche.
Cuando sólo algún pájaro anochecido vela
cuando la luna calla
y el ángel sonríe, ciego.
Pude escuchar su canto rozando las ventanas
y las cañas unidas de nuestra casa.
Su voz acariciaba la cabellera de los álamos
el laurel, las ásperas piedras, el retamo.
Penetraba en las mansas alcobas y besaba
la frente deshabitada del que sueña,
la mesa, los tiernos retratos, las cucharas.
...La voz se confunde ahora con el viento,
ríe en la inmensidad de los espacios
dibuja la arquitectura incomprensible y bella
de una rosa.
Es un viento de esporas y semillas
un canto de otro mundo que me moja la frente
con la palabra viva de la resurrección.
He escuchado la música que baja de los cielos.
ORFEO CANTA ( fragmento) Graciela Maturo
Cuando sólo algún pájaro anochecido vela
cuando la luna calla
y el ángel sonríe, ciego.
Pude escuchar su canto rozando las ventanas
y las cañas unidas de nuestra casa.
Su voz acariciaba la cabellera de los álamos
el laurel, las ásperas piedras, el retamo.
Penetraba en las mansas alcobas y besaba
la frente deshabitada del que sueña,
la mesa, los tiernos retratos, las cucharas.
...La voz se confunde ahora con el viento,
ríe en la inmensidad de los espacios
dibuja la arquitectura incomprensible y bella
de una rosa.
Es un viento de esporas y semillas
un canto de otro mundo que me moja la frente
con la palabra viva de la resurrección.
He escuchado la música que baja de los cielos.
ORFEO CANTA ( fragmento) Graciela Maturo
martes, 27 de mayo de 2014
viernes, 2 de mayo de 2014
jueves, 20 de marzo de 2014
martes, 18 de marzo de 2014
jueves, 27 de febrero de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
lunes, 27 de enero de 2014
Lluvia de sol
La muchacha desnuda toma el sol
apenas cubierta
por la presencia de las frondas.
Abre su cuerpo al sol
que en lluvia de fuego
la llena de luz.
Entre sus ojos cerrados
la eternidad se vuelve instante de oro.
La luz nació para que el resplandor de este cuerpo
le diera vida.
Un día más
sobrevive la tierra gracias a ella
que sin saberlo
es el sol
entre el rumor de las frondas.
José Emilio Pacheco
apenas cubierta
por la presencia de las frondas.
Abre su cuerpo al sol
que en lluvia de fuego
la llena de luz.
Entre sus ojos cerrados
la eternidad se vuelve instante de oro.
La luz nació para que el resplandor de este cuerpo
le diera vida.
Un día más
sobrevive la tierra gracias a ella
que sin saberlo
es el sol
entre el rumor de las frondas.
José Emilio Pacheco
lunes, 13 de enero de 2014
martes, 10 de diciembre de 2013
El dulce milagro
¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.
Y murmura al verme la gente que pasa:
«¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!»
¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!
que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: «Voy con la dulzura»,
de inmediato buscan a la criatura.
Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.
Cantaré lo mismo: «Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen».
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!
Juana de Ibarbourou
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.
Y murmura al verme la gente que pasa:
«¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!»
¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!
que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: «Voy con la dulzura»,
de inmediato buscan a la criatura.
Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.
Cantaré lo mismo: «Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen».
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!
Juana de Ibarbourou
sábado, 23 de noviembre de 2013
viernes, 27 de septiembre de 2013
sábado, 21 de septiembre de 2013
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