domingo, 23 de enero de 2011

Me doy tiempo...

Los días pasan a una velocidad incontrolable... Siento mucho calor... y también siento que la combinación de estar bajo las estrellas del Hemisferio Sur, y llevarme la sonrisa a todas partes, me regala lugares mágicos con gente mágica... Y lo mejor ¿sabes qué es...? Que mientras sucede todo esto, me doy tiempo para decir "no" con cuidado, para escucharme y hacerme caso, para olvidar con cariño, para hacer las cosas con mimo, para cantar con todo mi cuerpo y emocionarme, y sobre todo, para integrar lo que siento con lo que pienso y hago...

lunes, 3 de enero de 2011

Encuentro


"Cuando recorremos el mundo sentimos que pasan cosas importantes, que estamos inmersos en algo de lo que somos parte y testigo a la vez, que tenemos una obligación que cumplir y una responsabilidad que asumir.

¿Y de qué somos responsables? DEL CAMINO...
El camino resulta tan importante porque cada paso que en él damos nos conduce al encuentro con el Otro."

R.Kapuscinsky

jueves, 30 de diciembre de 2010

Un puñado de luces

"Han pasado los días, atravesándome. Sin lastimar, pero sin tregua. Y he ido de una nimiedad a un desfalco, de una sonrisa a un puñado de luces corriendo entre mis dedos para irse acomodando por toda la casa..."

Ángeles Mastreta

martes, 28 de diciembre de 2010

"No toqués para dentro porque tengas temor..."

"... Aprendí a tocar de frente..., y a jugarme la vida como lo hizo siempre Astor..."

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Confían en cada instante de los besos...

Escribir me salva del agua fría del sur
que cae con fuerza hacia un dolor menor,
que no es silencioso, que es solo de ida...,
y tiene los ojos bien abiertos...

Transito hacia un paisaje sin temor al rechazo,
con madres universales que me cuidan con las manos,
que me dan calor y dulzura desmedida
para abrirme los sentidos hacia un amor tranquilo...

Soy la que da sabor a lo aprendido,
con un pasado que reposa y rebosa de perdón,
con vertientes de emociones que escriben crónicas
que confían en cada instante de los besos...

Gabriela Giorgeta

Tarde en Baires de poesía y música: Diana Bellessi y Liliana Herrero



"Sepa usted y para siempre,
el corazón es una achura
que no se vende"

Diana Bellesi

lunes, 6 de diciembre de 2010

Poeta

Lo he sentido en la música del viento
y en las voces del mar que me llamaba.
Lo he visto en el velero que arrullaba
la espuma de mi sueño. En el tormento

de esconder el amor y el sentimiento
por lo que más se quiere. Cuando hablaba
la mano en el teclado. Cuando alzaba
los ojos, con rubor, mi amor contento.

Cuando la puerta se abre sola y gira
una mano en la llave y alguien mira
y se acerca hacia mí volcando rosas

bajo la luna de la noche inquieta...
No los hombres, mujer, sino estas cosas
me dicen que he nacido y soy poeta.

Rafael Duyos
Del libro "Junto al Plata"

viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Por qué?

Si somos amor, inteligencia y energía ¿por qué a veces vivimos como si no lo fuéramos...?

"Ser" de Antonio Blay

jueves, 2 de diciembre de 2010

Ahora vivo más cerca del sol...


Ahora vivo más cerca del sol, los amigos
no saben el camino: es bueno
ser así de nadie
en las altas ramas, hermano
del canto exento de algún ave
de paso, reflejo de un reflejo,
contemporáneo
de cualquier mirada desprevenida,
solamente este ir y venir con las mareas...

Eugenio de Andrade
Fotografía: Fotosonora

miércoles, 24 de noviembre de 2010

En busca del espacio perdido...


(…) No es nada casual que algunos de los movimientos más beligerantes en la reconsideración en clave creativa de las formas de apropiarse de la ciudad – de los simbolistas del XIX al grupo Stalker, pasando por las primeras vanguardias o los situacionistas– pusieran ese énfasis en la necesidad urgente de reinfantilizar los contextos de la vida cotidiana.

Reinfantilizar como restaurar una experiencia infantil de lo urbano: el amor por las esquinas, los quicios, los descampados, los escondites, los encuentros fortuitos, la dislocación de las funciones, el juego. No en el sentido de volverlos más estúpidos de lo que los han vuelto los centros comerciales y las iniciativas oficiales de monitorización, sino en el de volver a hacer con ellos lo que hicimos –sin permiso– de niños.

Hacer que las calles vuelvan a significar un universo de atrevimientos, que las plazas y los solares se vuelvan a convertir en grandiosas salas de juegos y que la aventura vuelva a esperarnos a la salida, a cualquier salida. Recuperar el derecho a huir y esconderse… (…)


Manuel delgado
Territorios de la infancia. Diálogos entre arquitectura y pedagogía.