Donde el ritmo y la música encuentran palabras, y las palabras se convierten en jardín
jueves, 27 de febrero de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
lunes, 27 de enero de 2014
Lluvia de sol
La muchacha desnuda toma el sol
apenas cubierta
por la presencia de las frondas.
Abre su cuerpo al sol
que en lluvia de fuego
la llena de luz.
Entre sus ojos cerrados
la eternidad se vuelve instante de oro.
La luz nació para que el resplandor de este cuerpo
le diera vida.
Un día más
sobrevive la tierra gracias a ella
que sin saberlo
es el sol
entre el rumor de las frondas.
José Emilio Pacheco
apenas cubierta
por la presencia de las frondas.
Abre su cuerpo al sol
que en lluvia de fuego
la llena de luz.
Entre sus ojos cerrados
la eternidad se vuelve instante de oro.
La luz nació para que el resplandor de este cuerpo
le diera vida.
Un día más
sobrevive la tierra gracias a ella
que sin saberlo
es el sol
entre el rumor de las frondas.
José Emilio Pacheco
lunes, 13 de enero de 2014
martes, 10 de diciembre de 2013
El dulce milagro
¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.
Y murmura al verme la gente que pasa:
«¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!»
¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!
que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: «Voy con la dulzura»,
de inmediato buscan a la criatura.
Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.
Cantaré lo mismo: «Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen».
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!
Juana de Ibarbourou
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.
Y murmura al verme la gente que pasa:
«¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!»
¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!
que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: «Voy con la dulzura»,
de inmediato buscan a la criatura.
Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.
Cantaré lo mismo: «Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen».
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!
Juana de Ibarbourou
sábado, 23 de noviembre de 2013
viernes, 27 de septiembre de 2013
sábado, 21 de septiembre de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
sábado, 10 de agosto de 2013
NO TENGO MIEDO AL INVIERNO CON TUS RECUERDOS LLENOS DE SOL
DESCANSA, MAESTRO. TE SEGUIREMOS CANTANDO...
jueves, 1 de agosto de 2013
jueves, 27 de junio de 2013
martes, 11 de junio de 2013
sábado, 1 de junio de 2013
domingo, 21 de abril de 2013
Hasta luego, Buenos Aires
Hace un par de semanas me marché de Buenos Aires para cruzar el Río de la Plata... Es lindo saber
que estoy 200 kilómentros más cerca de Madrid... ¡ya sólo a 9952.369 km!, y muy cerca a su vez de Buenos Aires. Dejo atrás casi tres años en Argentina. Han sido años muy
intensos con todas las dificultades del mundo; pero también con unas alegrías taaaan mágicas que me han hecho cantar...
"No hay años malos...", al menos eso dice Mamerto Menapace, monje benedictino
nacido en Argentina. Sería maravilloso recordar esto con frecuencia, ¿no? También afirma que "no deberíamos tenerle miedo al
sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias
de aprendizaje" La verdad que he aprendido mucho, mucho del dolor, del amor, de la amistad, de la relación con mi familia a la distancia, de mis profesiones, de los argentinos/as, de las despedidas, de las ausencias, de las presencias... y de mi... De mis límites y de mis dones. Cada día veo con más claridad cómo quiero vivir y de qué gente quiero rodearme. Me siento más ligera...
¡Los meses pasaron muy rápido! Buenos Aires es una ciudad intensa que se te pega su ritmo frenético... Y, a veces, muy violenta por su ruido fuerte constante, por sus montañas de basura en cada esquina, etc... (no me quiero meter en el asunto). Mi despedida fue también intensa y reviolenta. Mi último día de trabajo, en el colectivo (autobús), tuve un accidente y terminé en el suelo con contusiones fuertes en costillas, rodillas y brazos. Fue tan doloroso pensar que Buenos Aires me despedía de esa manera... que lloré mucho...
Por otro lado, es una ciudad que lo tiene todo... No me olvido de mis paseos por la luminosa Avenida Corrientes, ni de la magia de la Avenida de Mayo, ni del barrio de San Telmo con su música... Inolvidables las pizzas que tomé en El Cuartito y El Güerrín, como las comidas en El buen sabor... el único restaurante Africano, ni las delicias de la Mmama Rosa... Imborrables las músicas que escuché, los amigos y amigas que me regaló la ciudad, las amistades españolas que vinieron a verme, los distintos lugares en los que trabajé, mis alumnos/as; y el amor presente... Ese amor luminoso que entra directamente a la piel para darte aliento y llenarte de besos y música...
Ahora me toca empezar de nuevo; pero con más experiencia como inmigrante... Uruguay, por ahora, está siendo reamable. El ritmo es otro y el paisaje elegido hermosísimo. Veremos cómo me va la vida cerca de Montevideo... Hasta luego, Buenos Aires... Hasta pronto, Madrid...
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