miércoles, 20 de octubre de 2010

Celina

Hoy por la tarde, sobre las 17:30 horas, salí del subte justo al lado del Teatro Colón. Me dirigía al espacio Itaú Cultural para ver una performance de "Cuerpo y Ciudad". Nada más salir, me encontré a dos mujeres "discutiendo" sobre quién iba a "posar" para la foto... Me acerqué y me ofrecí yo para hacerla. Una de ellas, al escuchar mi acento, me preguntó de dónde era: "soy de Madrid", le digo, y al instante se le cambiaron los ojos, me agarró de las manos muy fuerte, y me dijo: "preciosa, las montañas no se juntan nunca, pero sí las personas...". Me dio un escalofrío en el cuerpo y sin poder resistirlo empecé a preguntarle, y esta es su historia:
Celina tiene 84 años, es española. Llegó a Buenos Aires el 3 de febrero de 1939 junto con su madre; y salieron desde Portugal en barco sin su padre porque había muerto en la guerra. Celina empezó a trabajar por las tardes desde muy chiquita, desde los 12, y por las mañanas acudía a su escuela: "Es esa de ahí, ¿la ves? Al lado de los Tribunales. A una cuadra de la que antes era mi casa". Años después, jovencita, se casó aquí con un vasco que murió hace tiempo de cáncer: "era un hombre bueno, leído, pensado". Lleva ya diez años viajando dos meses a España; pero: "linda, el inmigrante nunca se acomada, y tiene el corazón partido..."
Con pena me tenía que marchar, y al despedirnos, Celina con los ojos bien abiertos me dijo: "Gabriela, sé audaz, sólo los audaces sobreviven..."

domingo, 17 de octubre de 2010

De a poco...

Voy de un lado para otro... Parece que me acostumbro a los ruidos de la calle, (cada ciudad tiene los suyos), al ritmo de los árboles..., a la luz del cielo. Me reencuentro con una amiga de la infancia y voy entiendo más cosas sobre mí... A veces siento enfado, y otras sonrío porque no me escondo... Me ubico en las avenidas, en algunos barrios, y de a poco, mi cuerpo y mi voz, ya forman parte de Buenos Aires...

jueves, 14 de octubre de 2010

Presente

Me desboco
en las arterias de tu música.
Abrazo claros de luna.
Hago equilibrios
en las aristas de la magrudaga.
Destruyo límites.
Altero el orden de los días y las noches...

Goya Gutiérrez

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Buenos Aires

El viaje de más de doce horas fue intenso… No tuve tiempo en las últimas semanas de asimilar las despedidas, los besos, las lágrimas compartidas y abrazos tan sentidos…; así que en el avión, allí en el aire, empecé a “masticar” todo lo vivido en el mes de septiembre…

Y aquí estoy, al otro lado…, en Buenos Aires… lejos, lejos de casa… (como canta Charly García en uno de sus temas) Nada más llegar a Ezeiza, a las cinco de la mañana, me subí a un taxi, y empecé a hablar con el conductor… (No paro de hablar últimamente…) Se llamaba Eduardo, un gran tipo que al escuchar mi acento, me comentó orgulloso que sus cuatro abuelos eran españoles, (de Asturias, Galicia y Madrid…). Fue un viaje agradable, a pesar del frío que sentía y la intensa lluvia.

Ya he paseado unas horas, he hablado con mi familia, y ahora me toca empezar todo desde cero… desde cero…

viernes, 17 de septiembre de 2010

Mi corazón no cuenta los minutos...

Ayer era distinto,
y hoy no es ayer...
Y mañana ¿quién sabe
lo que va a suceder?
Mi corazón no cuenta los minutos
cuando todo está a punto de nacer...
Lo que se sueña, aunque no sea,
puede que pueda ser...
Comenzar a quererse,
¡es ya querer!

Rafael Duyos

lunes, 13 de septiembre de 2010

viernes, 10 de septiembre de 2010

Del fondo surge la forma


Una ola no es más que mar, agua que de repente adquiere una forma que puede ser muy alta y muy violenta, pero que luego revierte de nuevo y se diluye en el mar como mar. Éste es el movimiento natural: del fondo surge la forma, y la forma revierte hasta el fondo y se diluye en él.

Antonio Blay

jueves, 9 de septiembre de 2010

Deja pasar la luz...

Lola quiere marchar lejos para vaciar todos los rincones de su cuerpo, y llenarse sólo de nubes y silencio durante dos o tres semanas. Necesita estar sola, y sentirse sola para calibrar bien sus miedos y sus fuerzas...
Decidió irse de madrugada, para así encontrar menos gente en la calle...; y a las 3:00 horas de un miércoles, ya en el tren, con cierto mareo, deja escrito esto: Lola, no te canses, no esperes nada, sólo vacíate y deja pasar la luz, deja pasar la luz...

Gabriela Giorgeta