Este poema fue escrito en el tren de Buenos Aires a Mar del Plata, adonde viajó el autor, Rafael Duyos, con Rafael Jijena y Aníbal Chizzini –escritores argentinos- para rendir homenaje a la poetisa Alfonsina Storni, muerta horas antes adentrándose en el mar. Los tres amigos leyeron sus versos, recién escritos, en la capilla ardiente de Alfonsina (1892-1938).
Alfonsina.
Calidad de agua pura.
Mujer. Argentina.
Verbo de la ternura.
Alfonsina.
Catadora de anhelos.
Que en la mar cristalina
buscas el ancho verso de los cielos.
¡Las estrellas contigo!
Y yo, mientras te vas,
buscando por las playas el testigo
de tu último compás.
Alfonsina, tristísima de sol,
que sólo alumbra tu dolor sin cura.
Alfonsina... Un poeta español
llora tu fin nocturno de naufragio y locura.
Caricia sin memoria.
Luna sin calendario.
Soneto sin historia.
Mirra sin incensario.
¡Ay, dolor de tu vida!
¡Ay, dolor de tenerla y no gozarla!
¡Ay, el vivir perdida,
cuando la vida invita a rebosarla...!
Rebosar el amor.
Rebosar el olvido.
Rebosar el temor
de sentirse en el alma incomprendido.
Alfonsina. Doliente sin enmienda.
¡Mujer!
Antes de abandonarnos, cántanos la tremenda
voluntad de no ser...
Rafael Duyos
Donde el ritmo y la música encuentran palabras, y las palabras se convierten en jardín
viernes, 21 de mayo de 2010
martes, 18 de mayo de 2010
Hay otros en nosotros
De nuevo he vivido un fin de semana lleno de melodías, gritos (de alegría), sonidos suaves, acordes sorprendentes, intervalos desconocidos... Y ayer, en el emocionante concierto de Fito Páez en Madrid, comprobé que:
"Innumerables sonidos y músicas fueron lentamente convirtiéndose en palabras y conceptos que intentan explicar lo que, a veces, es inexplicable: la emoción y el deseo de ser junto a otros. Por eso decimos que hay otros en nosotros y no estamos solos...”
Patricia Pellizari y Ricardo Jorge Rodríguez
"Salud, escucha y creatividad"
Musicoterapia Preventiva Psicosocial
"Innumerables sonidos y músicas fueron lentamente convirtiéndose en palabras y conceptos que intentan explicar lo que, a veces, es inexplicable: la emoción y el deseo de ser junto a otros. Por eso decimos que hay otros en nosotros y no estamos solos...”
Patricia Pellizari y Ricardo Jorge Rodríguez
"Salud, escucha y creatividad"
Musicoterapia Preventiva Psicosocial
jueves, 13 de mayo de 2010
Se descalzan los días...
(Con el eco en mi piel y en mi voz de toda la música del fin de semana pasado: el concierto maravilloso de Jorge Drexler, el ensayo de la cantata "Carmina Burana" de Carl Orff en el Auditorio Nacional de Madrid ( me pasé gran parte del tiempo casi sin poder cantar por la emoción), y con el ritmo y la sensación de que "el tiempo se quitó los tacones para no molestarnos"..., me marcho a Tenerife para cumplir mis 30 años en la isla) Gabriela.G
Se descalzan los días
para pasar de largo sin que nos demos cuenta.
Son casi despedidas, casi encuentros
-felices pero incómodos-
de cuerpos que se miran
y que aplazan la cita.
Aunque detrás,
suelen quedarnos huellas que no son los recuerdos.
De aquel jardín inculto yo conservo
el hombre que venía a desearte,
a caminar sin ti,
silvestre y solo.
Porque de ti le hablaban las adelfas,
con sus ramas difíciles como muchachas jóvenes,
y las palmeras altas igual que tu desnudo,
y aquel cielo corrido
que buscaba
la luz con que el amor te distingue los ojos.
No envejecemos nunca. Tal vez no envejecemos.
Y ahora puedo decírtelo,
cuando tú me recuerdas las adelfas,
y tu desnudo en arco dibuja una palmera,
y los ojos se nublan
sobre el jardín silvestre de los enamorados.
Tal vez no envejecemos. O es acaso que el tiempo
se quitó los tacones para no molestarnos.
O es acaso el deseo
que camina en los labios todavía descalzo.
Luis García Montero
Se descalzan los días
para pasar de largo sin que nos demos cuenta.
Son casi despedidas, casi encuentros
-felices pero incómodos-
de cuerpos que se miran
y que aplazan la cita.
Aunque detrás,
suelen quedarnos huellas que no son los recuerdos.
De aquel jardín inculto yo conservo
el hombre que venía a desearte,
a caminar sin ti,
silvestre y solo.
Porque de ti le hablaban las adelfas,
con sus ramas difíciles como muchachas jóvenes,
y las palmeras altas igual que tu desnudo,
y aquel cielo corrido
que buscaba
la luz con que el amor te distingue los ojos.
No envejecemos nunca. Tal vez no envejecemos.
Y ahora puedo decírtelo,
cuando tú me recuerdas las adelfas,
y tu desnudo en arco dibuja una palmera,
y los ojos se nublan
sobre el jardín silvestre de los enamorados.
Tal vez no envejecemos. O es acaso que el tiempo
se quitó los tacones para no molestarnos.
O es acaso el deseo
que camina en los labios todavía descalzo.
Luis García Montero
martes, 11 de mayo de 2010
El deseo de iniciación

Hace meses, todavía no había llegado el invierno en el calendario, pero sí en el ambiente, estaba destrozada -no exagero-. Me pesaba todo el cuerpo, los días se me hacían eternos, lloraba a diario a cualquier hora, y en cualquier lugar...Sinceramente, por primera vez, me permití estar triste sin culpa... (Eso no quita para que, por lo general, el optimismo prime en mi vida y en mi forma de estar en el mundo)
Después de que pasara más de un mes en la misma situación lamentable, me topé con "un chamán": fue duro, muy directo, y lo mejor es que me dijo la verdad, mi verdad, mirándome a los ojos y con todo el amor del mundo... El dolor fue inmenso; pero gracias a nuestras conversaciones, hoy puedo decir que sé quién soy, y hacia dónde quiero ir...
Es maravilloso sacar de las situaciones de dolor (cuando ya se difuminan) alguna lección positiva: y me siento, después de todo lo que ha pasado, mucho más fuerte y más sensible a la vez -la sensibilidad no está reñida con la fortaleza-.
Ayer, mientras comentaba a mi familia mi proyecto en el hemisferio sur, me acordé de un párrafo genial del libro "El fuego secreto de los filósofos" de Patrick Harpur, que dice literalmente en el capítulo "El deseo de iniciación": "Nos guste o no, sufrimos la enfermedad, el duelo, la traición y la angustia en medida suficiente. El secreto es utilizar esas experiencias para autoiniciarnos. Sin embargo, habitualmente se nos induce a buscarles remedio en lugar de sacarles provecho para autotransformarnos" Y es cierto, tenemos que aprovechar estas situaciones que nos vienen para provocar cambios...
Hoy mi amigo Ramón Lobo, al que adoro, afirma que cree en el amor, (me encanta que lo diga alto y claro) y al instante me he acordado de otro post suyo de hace meses que hablaba de las emociones:
"Las emociones son síntomas inteligentes de que debajo de la coraza, el personaje o la mascara existe vida. A veces sucede delante de un cuadro: las líneas y colores que dibujó el pintor, esas expresiones magistrales que sólo consiguen los genios como Caravaggio, se duplican dentro del que mira y de alguna manera le zarandean y desnudan. Me gusta sentirme así, minúsculo ante la belleza absoluta. También ocurre en el amor, cuando entre dos personas brota la sorpresa, el descontrol y un tipo de locura cálida que es otra forma de saber que estamos vivos."
Pues sí, estoy viva porque siento, porque dudo, porque observo, porque canto, porque me equivoco, porque arriesgo...
Gabriela Giorgeta
viernes, 7 de mayo de 2010
Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata...
Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata
la cremallera de un paisaje. El cielo abre sus
párpados, instante en que no sabes si acabas de
partir o estás a punto de llegar. No sabes si
el mundo huye de ti o eres tú velocidad de fuga
entre sus fauces. Te abandonas al presagio de una
selva lejana, esperas el placer de su espesura.
Amalia Iglesias
De "Dados y dudas" 1996
Fotografía: Beatriz Rubio
lunes, 3 de mayo de 2010
Ya vuelvo a ser yo...
Hoy he salido del trabajo sobre las cinco de la tarde. La luz era preciosa. He paseado durante dos horas. He hablado con mi padre para decirle que quería verle; y como de costumbre, nos hemos reído durante un buen rato. (Siempre encontramos una excusa para reírnos de nosotros mismos...)Sin darme cuenta, he llegado a la Cuesta de Moyano; y muy despacio he ido subiendo: me encanta mirar los libros, tocarlos, e imaginarme sentada leyendo alguno de ellos en una hamaca... Con algo de frío, -parece que la primavera no quiere instalarse- me he vuelto a casa, tranquila e ilusionada -la tónica de mis últimas semanas- con el sabor de esos libros viejos en mis manos, y recordando el sonido del piano del tema "Encuentro" de Andrés Beeuwsaert. He cerrado los ojos y me he dicho: ya vuelvo a ser yo...
Gabriela Giorgeta
Gabriela Giorgeta
viernes, 30 de abril de 2010
"Cuanto más me sujetas"
Digo adiós a abril con una melodía emocionante que me da serenidad y que me recuerda que es maravilloso sentir y arriesgarse a sentir... Y también digo adiós a este mes con el miedo cantado en este tema, que espero, con la experiencia que dan los años, se vaya diluyendo en sal y rosas:
"Cuanto más me sujetas, más miedo tengo de caer"
"Cuanto más me sujetas, más miedo tengo de caer"
lunes, 26 de abril de 2010
La risa es mágica
Ayer por la tarde, mientras sentía esa luz mimosa que te dice que todo va a ir bien, leí el pequeño relato maravilloso de Eric-Emmanuel Schmitt, El señor Ibrahim y las flores del Corán, "donde la felicidad no es la ausencia de dolor, sino la integración del dolor", y donde la risa ilumina lo cotidiano, dándole un cierto carácter optimista a las cosas sencillas. Al terminar de leerlo sentí una gran confianza en la vida. Todo lo que sentimos y todo lo que nos sucede tiene sentido.
La risa es mágica,
te lleva a lugares verdes;
y si viajas con ella,
nunca te falta el aire.
La risa es mágica,
te lleva a aromas nuevos;
y si le das la mano,
siempre hay lluvia de besos.
Gabriela Giorgeta
La risa es mágica,
te lleva a lugares verdes;
y si viajas con ella,
nunca te falta el aire.
La risa es mágica,
te lleva a aromas nuevos;
y si le das la mano,
siempre hay lluvia de besos.
Gabriela Giorgeta
viernes, 23 de abril de 2010
Estoy viva como fruta madura...
(Las sensaciones ásperas se marcharon, y han vuelto las ilusiones, las emociones en lo más alto, las risas sin freno, las charlas tranquilas, la música de siempre; pero sobre todo ha vuelto mi capacidad de sentir la sorpresa, mi espontaneidad, y los gestos suaves...Gabriela G.)
Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.
No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.
Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavales alegres marchando hacia el colegio.
Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.
Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.
Gioconda Belli
Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.
No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.
Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavales alegres marchando hacia el colegio.
Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.
Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.
Gioconda Belli
martes, 20 de abril de 2010
La última luz
Eres de cielo hacia la tarde, tienes
ya dorada la luz en las pupilas,
como un poco de nieve atardeciendo
que sabe que atardece.
Y yo querría
cegar del corazón, cegar de verte
cayendo hacia ti misma
como la tarde cae, como la noche
ciega la luz del bosque en que camina
de copa en copa cada vez más alta,
hasta la rama isleña, sonreída
por el último sol,
¡y sé que avanzas
porque avanza la noche! y que iluminas
tres hojas solas en el bosque,
y pienso
que la sombra te hará clara y distinta,
que todo el sol del mundo en ti descansa,
en ti, la retrasada, la encendida
rama del corazón en la que aún tiembla
la luz sin sol donde se cumple el día.
Luis Rosales
Exposición: "Luis Rosales. El contenido del corazón"
del 29 de abril al 6 de junio en "La Casa Encendida".
ya dorada la luz en las pupilas,
como un poco de nieve atardeciendo
que sabe que atardece.
Y yo querría
cegar del corazón, cegar de verte
cayendo hacia ti misma
como la tarde cae, como la noche
ciega la luz del bosque en que camina
de copa en copa cada vez más alta,
hasta la rama isleña, sonreída
por el último sol,
¡y sé que avanzas
porque avanza la noche! y que iluminas
tres hojas solas en el bosque,
y pienso
que la sombra te hará clara y distinta,
que todo el sol del mundo en ti descansa,
en ti, la retrasada, la encendida
rama del corazón en la que aún tiembla
la luz sin sol donde se cumple el día.
Luis Rosales
Exposición: "Luis Rosales. El contenido del corazón"
del 29 de abril al 6 de junio en "La Casa Encendida".
lunes, 19 de abril de 2010
Tirando las letras al suelo
Me paro a respirar lo denso,
lo de fuera y lo de dentro,
tirando las letras al suelo.
Trazos de lirios y juncos,
donde sólo existen los actos,
donde nadie nombra el miedo.
Gabriela Giorgeta
lo de fuera y lo de dentro,
tirando las letras al suelo.
Trazos de lirios y juncos,
donde sólo existen los actos,
donde nadie nombra el miedo.
Gabriela Giorgeta
Se va, se va, se fue

Con el anhelo dirigido hacia ti
yo estaba solo en un rincón del café
cuando de pronto oí unas alas batir,
como si un peso comenzara a ceder,
se va,
se va,
se fue...
Tal vez fue algo de la puesta de sol,
o algún efecto secundario del té,
pero lo cierto es que la pena voló
y no importó ya ni siquiera porqué,
se va,
se va,
se fue...
Algunas veces, mejor no preguntar,
por una vez que algo sale bien,
si todo empieza y todo tiene un final
hay que pensar que la tristeza también
se va,
se va,
se fue...
Jorge Drexler
Fotografía: Beatriz Rubio
viernes, 16 de abril de 2010
El amor me suelta
Con valor cierro la puerta,
y no huyo de mí misma.
Elijo con fuerza la manera de vivir
el instante que sigue a la tormenta.
Soy acción, soy ternura, soy espera,
y en cada acorde el amor me suelta.
Me suelta porque siempre es ave,
y me acaricia porque siempre es bondadoso.
Gabriela Giorgeta
y no huyo de mí misma.
Elijo con fuerza la manera de vivir
el instante que sigue a la tormenta.
Soy acción, soy ternura, soy espera,
y en cada acorde el amor me suelta.
Me suelta porque siempre es ave,
y me acaricia porque siempre es bondadoso.
Gabriela Giorgeta
jueves, 15 de abril de 2010
Susurro
Mis manos van tejiendo los días,
y el silencio es mi lana y mi tela.
Me sonríen las ventanas abiertas,
mientras mezclo colores y texturas.
Escucho un susurro que me acuna,
que me dice que siga llorando
para no perderme en las cicatrices,
para no perderme en el viento.
Gabriela Giorgeta
y el silencio es mi lana y mi tela.
Me sonríen las ventanas abiertas,
mientras mezclo colores y texturas.
Escucho un susurro que me acuna,
que me dice que siga llorando
para no perderme en las cicatrices,
para no perderme en el viento.
Gabriela Giorgeta
domingo, 11 de abril de 2010
"Yesh bi od coaj"= "Aún tengo fuerza".
Maravillosa melodía y letra para el Jardín Sonoro,
para cantar, sin miedo, que siempre hay fuerzas para seguir y volar.
Escúchala, si quieres:
"AÚN TENGO FUERZA"
Idan Raichel y Marta Gómez
"Deja que el alma se salga del cuerpo.
Deja la vida parar y, si puedes,
tal vez, mírala pasearse despacio.
Levanta la vista y verás que es más fácil volar.
Y después alejarse de todo.
Volar sobre el tiempo vacío y después regresar.
Y sentir que es hermoso y mirar desde allá.
Un instante nomás"
para cantar, sin miedo, que siempre hay fuerzas para seguir y volar.
Escúchala, si quieres:
"AÚN TENGO FUERZA"
Idan Raichel y Marta Gómez
"Deja que el alma se salga del cuerpo.
Deja la vida parar y, si puedes,
tal vez, mírala pasearse despacio.
Levanta la vista y verás que es más fácil volar.
Y después alejarse de todo.
Volar sobre el tiempo vacío y después regresar.
Y sentir que es hermoso y mirar desde allá.
Un instante nomás"
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